ABC de las pólizas de seguro: qué son y cómo entenderlas
Esta guía explica, en palabras sencillas, qué es una póliza de seguro, cuáles son sus principales partes y qué deberías revisar cuando ocurre un siniestro.
A. ¿Qué es una póliza de seguro?
La póliza es el documento en el que constan las condiciones del contrato de seguro. En términos sencillos, es el documento en el que puedes encontrar qué está asegurado, contra cuáles riesgos, por cuánto dinero, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones la aseguradora debe responder.
Por ejemplo, si contratas un seguro para tu vivienda, la póliza puede indicar que el inmueble está protegido frente a riesgos como incendio o terremoto y establecer hasta qué monto responderá la aseguradora si alguno de esos eventos ocurre y bajo qué condiciones.
Por eso, no todos los seguros cubren lo mismo. Para saber qué protección tienes realmente, es necesario revisar siempre tu póliza. Por ejemplo, una póliza puede amparar únicamente la estructura, pero se puede llegar a pensar erróneamente que su cubre los contenidos también. Solo la póliza dirá qué está y que no está cubierto.
B. ¿Quiénes intervienen en un seguro?
En una póliza puedes encontrar varios nombres que parecen similares, pero no significan lo mismo:
Tomador: es quien celebra el contrato con la aseguradora y asume las obligaciones que le corresponden, entre ellas normalmente pagar la prima.
Asegurado: es la persona cuyo interés se encuentra protegido por el seguro.
Beneficiario: es quien tiene derecho a recibir la indemnización de la aseguradora cuando ocurre el evento cubierto, de acuerdo con las condiciones del seguro.
Estas personas pueden ser distintas o coincidir.
Por ejemplo, una persona puede contratar y pagar un seguro de vida sobre su propia vida y designar a sus hijos como beneficiarios. En ese caso, una misma persona es tomadora y asegurada, mientras que sus hijos son los beneficiarios.
C. ¿Cuáles son las principales partes de una póliza?
Aunque las pólizas pueden organizarse de maneras diferentes, hay algunos elementos que deberías poder identificar.
1. La carátula: el resumen de tu seguro
La carátula contiene la información particular de tu seguro. Es el lugar al que puedes acudir para identificar rápidamente qué contrataste y en qué condiciones.
Allí encontrarás información como:
Tomador: quien celebra el contrato de seguro.
Asegurado: la persona cuyo interés está protegido.
Beneficiario: quien tiene derecho a recibir la prestación del seguro, cuando corresponda.
Vigencia: desde cuándo y hasta cuándo tienes cobertura.
Bien o interés asegurado: aquello que está protegido por el seguro.
Coberturas contratadas: los riesgos o eventos frente a los cuales contrataste protección.
Valores asegurados: los montos establecidos para las distintas coberturas.
Deducibles: la parte de la pérdida que queda a cargo del asegurado, cuando aplique.
Prima: el precio que debes pagar por el seguro.
2. El condicionado: las reglas del seguro
Si la carátula te dice qué contrataste, el condicionado te explica cómo funciona esa protección.
Allí se desarrollan las reglas aplicables al seguro: qué cubre cada cobertura, cuáles son sus límites, qué situaciones están excluidas, cuáles son las obligaciones de las partes y qué ocurre cuando se presenta un siniestro. Dentro del condicionado encontrarás asuntos especialmente importantes como:
Coberturas: explican cuáles eventos o riesgos están amparados y en qué circunstancias opera la protección.
Exclusiones: señalan los eventos, circunstancias o situaciones que no están cubiertos por el seguro.
Límites y condiciones: establecen hasta dónde llega una cobertura y los requisitos que deben cumplirse para que opere.
Deducibles: explican qué parte de la pérdida queda a cargo del asegurado y cómo se calcula.
Obligaciones: indican qué deben hacer el tomador y el asegurado durante la vigencia del contrato y cuando ocurre un siniestro.
Reglas para la reclamación: explican aspectos relacionados con la forma de hacer valer los derechos derivados del seguro cuando ocurre un siniestro.
D. En tu póliza debes prestar especial atención a:
Las coberturas: Las coberturas indican frente a qué riesgos te protege el seguro. Por ejemplo, una póliza de vivienda puede incluir cobertura por incendio, terremoto, daños por agua o hurto. Que un riesgo exista no significa que esté automáticamente asegurado. La póliza debe contemplarlo expresamente dentro de sus coberturas.
Las exclusiones: Las exclusiones indican situaciones o eventos que el seguro no cubre. Son especialmente importantes porque establecen los límites de la protección que estás contratando. Una póliza puede cubrir determinado riesgo en términos generales, pero excluir algunas circunstancias específicas. Por eso, antes de contratar un seguro, y también cuando ocurre un siniestro, es importante revisar no solamente las coberturas, sino también sus exclusiones.
El valor asegurado: Es el monto que se toma como referencia para establecer la protección contratada respecto del bien o interés asegurado. No debe confundirse automáticamente con la cantidad de dinero que recibirás si ocurre un siniestro. La indemnización dependerá, entre otros factores, del tipo de seguro, del daño efectivamente sufrido, de los límites contratados y de las demás condiciones de la póliza.
La prima: Es el precio del seguro. Puede pagarse de una sola vez o en cuotas, dependiendo de lo acordado con la aseguradora.
El deducible: Es la parte de la pérdida que, según lo establecido en la póliza, queda a cargo del asegurado. Por ejemplo, si un daño cubierto asciende a $10 millones y corresponde aplicar un deducible de $1 millón, ese valor deberá tenerse en cuenta al determinar la suma que corresponde pagar a la aseguradora. El deducible puede establecerse como una suma fija, un porcentaje o mediante otras fórmulas previstas en la póliza.
La vigencia: Indica desde cuándo y hasta cuándo opera el seguro. Es importante verificar estas fechas, pues por regla general el evento que da lugar a la reclamación debe ocurrir durante el período en el que se encuentra vigente la cobertura, sin perjuicio de las particularidades que puedan existir según el tipo de seguro.
Las condiciones generales: Contienen las reglas que regulan el contrato y desarrollan aspectos como las coberturas, exclusiones, obligaciones de las partes, procedimiento en caso de siniestro y demás condiciones aplicables al seguro.
E. ¿Qué es un siniestro?
Un siniestro es la realización del riesgo asegurado. Dicho de una manera sencilla: es cuando ocurre el evento frente al cual te protegía el seguro. Si tienes una vivienda asegurada contra incendio y se produce un incendio en las condiciones cubiertas por la póliza, se presenta un siniestro. Que haya ocurrido un daño no significa automáticamente que el seguro deba pagarlo. Será necesario establecer si el evento estaba cubierto y si resulta aplicable alguna exclusión, límite, deducible u otra condición prevista en el contrato.
F. ¿Qué debo revisar cuando recibo una póliza?
Como mínimo, identifica estas preguntas:
¿Quién aparece como tomador?
¿Quién aparece como asegurado?
¿Hay algún beneficiario?
¿Qué bien, persona o interés está asegurado?
¿Qué riesgos están cubiertos?
¿Qué exclusiones tiene el seguro?
¿Cuál es el valor asegurado y cuáles son los límites de las coberturas?
¿Hay deducible y cómo se calcula?
¿Desde cuándo y hasta cuándo está vigente?
¿Qué debo hacer si ocurre un siniestro?





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